#CrónicasMaternas: del viaje inexistente
Cometí un error. Ayer le pregunté a La Infanta si quisiera hacer un viaje conmigo y se lo ha tomado muy en serio.
En realidad lo hice por que implica trasladarnos muchas horas, usar pañal un rato, no ver a papá varios días, estar en lugar desconocido con personas diferentes y quería saber si estaba cómoda con la situación.
Le hice el planteamiento lo más sincero que pude cerca de las 6 de la tarde. Desde esa hora y hasta la hora de dormir (9:30pm), me bombardeó con la misma pregunta:
- ¿Vamos a ir a machuca? ¿cómo se llama el lugar?
- Pachuca, miamor, Pachuca.
- Ah, ¿vamos a ir? Mamá, quiero ir a Pachuca. Mamá, ¿en Pachuca hay juegos? Mamá, quiero ver a mis primos de Pachuca. Extraño Pachuca, quiero ir. ¿Vamos a ir a Pachuca?
Han de saber que siempre intento dar respuesta a sus preguntas, por muy repetitivas que sean. Es algo que no todos comprenden y hasta papá se desespera con los por qués. A veces yo también me desespero, pero intento responder la mayoría de sus dudas en la medida de mis posibilidades.
Para las 8 de la noche ya no sabía cómo explicarle que el planteamiento era una suposición y no sabía si haríamos el viaje. Sólo le pregunté si estaría dispuesta, pero le planté una idea y ahora, en su mente, es un hecho.
Hubo un momento de la noche, en la hora bruja que aún le da a veces, en que se puso a llorar porque era demasiado su deseo de ir a Pachuca. Lloraba amargamente porque quería ir y mamá no le daba certeza.
Entre mis argumentos expuse que el viaje dependía de diversos factores como el clima y el dinero; explique que faltaba tiempo y que necesitaba saber si tenía la cantidad suficiente para entonces. También le dije que es un viaje largo, que Pachuca es un lugar que está lejos, lejos, mucho más allá del volcán.
Más tarde, a la hora del baño, me preguntó si tenía dinero, si me darían más dinero y cuándo me lo daban. Le dije que faltaba tiempo y yo le avisaría.
Ya en la noche, acostada para dormir, me volvió a preguntar si iríamos. Le dije que lo pensaría y dos segundos después:
- Mama, ¿vamos a ir a Pachuca?
-No se, ya duérmete.
- Ay, quiero ir a Pachuca. *suspira*
Hoy por la mañana, mientras me alistaba para ir a trabajar, pensaba que quizá era un buen momento para hacer ese viaje, visitar a papá, ver a los abuelos y tomar un respiro de la vorágine de la vida en los últimos meses.
Volví al cuarto y vi dormir a mi hija, le di un sorbo a mi café y pensé que ella también se merecía ese viaje. En ese momento giró sobre las sábanas, me buscó en la cama pero no me encontró. Se sentó, se talló los ojos y se topó conmigo de frente. Lo primero que dijo fue:
- Mamá, ¿vamos a ir a Pachuca?
Estoy segura que llegará a la escuela a platicarlo con sus maestras y les pedirá 'cincopeso', porque mamá no tiene dinero para llevarla a Pachuca.
¡Plop!
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