#CrónicasMaternas: del jugo

La Infanta no toma jugos, chocomilk, ni yakult. Procuramos llevar una dieta baja, casi libre, de azúcares refinadas, añadidas o sucedáneos. Sí le llego a dar galletas o a compartir un postre, pero intentamos reducir al máximo su ingesta de azúcares.

Ayer me encargaron llevarla a la escuela con un peinado loco, comida para compartir y un jugo. Pero ella no toma jugo, le dije a la maestra. Ella me vio raro y me dijo extrañada, poco convencida, “pues lo que quiera, señora”. La Infanta escuchó jugo y se emocionó.

Entonces pensé en llevar algo de frutita picada, un agua de avena o unos rollitos de queso con uvas. Luego me acordé de los Thanks Giving cuando trabajaba en el cole y la fruta lvidada por sobre los pasteles y sándwiches.

Pensé entonces que quizá soy “la mamá de la fruta picada”, cuyo lonche se quedará en el olvido y las maestras lo tirarán para que no me sienta mal de que nadie comió de lo que llevé. 

Luego pensé que quizá no había tanto problema con tomar un jugo de vez en cuando y hacerle saber a La Infanta que podría tomarlo en ocasiones especiales. Soy muy estricta, me dije. Deberá integrarse con el resto de sus compañeros. Además las maestras corazón de pollo, amigas de La Infanta, seguro le van a contrabandear un jugo cuando ella les diga “maestra, no tengo jugo *snif snif*”.

Entonces paramos en la tienda y le expliqué: podrás tomar un jugo mañana en la escuela. El que lleve menos azúcar, pero es una ocasión especial, sólo porque mañana hay fiesta y es un día diferente. ¿Sale? Pero uno y ya.

Vale y se le compró el bendito jugo.

Al otro día, despertó a las 7 de la mañana, temprano como el amanecer. Antes de decir hola o cualquier otra cosa dijo “mamá, ¿y mi jugo? Hoy me lo voy a llevar a la escuela”.

Revisó que estuviera en el refrigerador donde lo dejó la noche anterior, confirmó que tuviera pegada la pajilla, que todo estuviera en orden y lo acomodó con el resto de las comidas para compartir: galletas de flores, 4 plátanos dominicos y rollitos de brazo gitano o niño envuelto (como lo llame usted), que dicho sea de paso, fue el primero que hice en la vida.

Se fue contenta con su peinado loco de cupcakes con brillantina, su lonchera llena de comida y la promesa de una fiesta con sus amigos.

Y bueno, que quizá no sea la mamá glutenfree, pero sí soy la mamá de los juguetes educativos, las educación emocional, los pañales ecológicos, el porteo, el movimiento libre y la crianza respetuosa. Algo tenía que ser.

Ya luego les actualizo qué sucedió con el pasón de azúcar que segurito se dio.


Comentarios

Entradas populares